Si estás en este apartado es porque probablemente sientas que tú o quizás algún conocido, incluso familiar o hijo, es persona altamente sensible (PAS).

He de comentarte que estás en el lugar adecuado pues aquí te voy a dar información sobre la alta sensibilidad que seguro te dará luz y te explicaré como te puedo acompañar a comprenderla e integrarla en tu día a día, para que no te resulte abrumadora.

Las personas altamente sensibles existimos desde siempre, si bien es cierto que puede ser que te identifiques, o no, en todas o algunas de las características que nos expone la Dra. Elaine Aaron, quién en los años 90, tras realizar investigación al respecto, planteó que aproximadamente un 20% de la población mundial presenta este rasgo de la personalidad, por lo que NO es un diagnóstico clínico, por ende, no es una psicopatología. La Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS) – Alta Sensibilidad- es un rasgo de la personalidad presente por igual en hombres y mujeres. Representa un 20% de la población mundial y se describe como un rasgo con una base fisiológica, hereditario y de carácter evolutivo, necesario para la supervivencia del ser humano.

La Dra. Elaine Aaron, nos presenta cuatro pilares de la alta sensibilidad:

  1. Procesamiento profundo de la información.
  2. Intensa emocionalidad y empatía.
  3. Sentidos más sensibles o desarrollados.
  4. Tendencia a la sobreestimulación.
Alta sensibilidad
Alta sensibilidad

Ser persona altamente sensible significa, que presentas un sistema nervioso más sensitivo, desarrollado de este modo por trauma intrauterino, del desarrollo o temprano, el cuál ha generado una desregulación en tu sistema nervioso.

Algunas características que te pueden acompañar son, ser una persona con una gran capacidad de reflexión profunda, lo que puede llevarte a ser muy rumiativa (darles vueltas a las cosas) y presentar dificultades a la hora de tomar decisiones, con un gran interés por temáticas diversas y las artes, ya que solemos tener una elevada empatía (emocional y cognitiva), una gran intuición y una especial apreciación por lo artístico. Es cierto que podemos saturarnos cuando recibimos mucha información, a través de todos nuestros sentidos, pues tenemos un cerebro mucho más sensitivo como ya he comentado y que nos provoca desregulación en nuestro sistema nervioso, al recibir información ambiental e interna constantemente de manera inconsciente, pudiendo incluso captar sutilezas que otras personas no perciben, estados emocionales, energéticos…

Ser altamente sensible no es una condición patológica, si bien es cierto que tiene sus raíces en el trauma y la consecuente desregulación del sistema nervioso, lo que nos lleva a no vivirlo en plenitud. A ello le hemos de sumar nuestra propia historia de apego y primeras relaciones vinculares, las cuales pueden generar heridas de infancia. Al nacer somos seres muy vulnerables e inmaduros y necesitamos de otro, un adulto, que nos corregule, siendo modelo de calma, presencia, sensibilidad emocional, validación… para poder llegar a ser adultos que sepamos autorregularnos y convertirnos en nuestra propia figura de apego seguro. La desregulación de nuestro sistema nervioso es la base de la aparición de sintomatología física y cuadros psicopatológicos, como ansiedad, depresión… Por ello puede llegar a ser limitante en la salud de no saber llevarlo con conciencia y madurez emocional.

En terapia abordaremos todos estos aspectos, para poder vivir en plenitud la gran sensibilidad que te acompaña, pero desde una consciencia de todo ello, para llegar a su comprensión, integración y sanación.

Desde mi propia experiencia como persona altamente sensible (PAS), que ha realizado su propio proceso terapéutico, para elaborar e integrar el rasgo en su día a día, sé que pocas personas pueden llegar a comprender y entender en profundidad lo que conlleva ser PAS, a no ser que la persona que te acompañe sea también PAS. Por ello quiero invitarte a que me permitas acompañarte en este viaje de autoconocimiento y autocuidado, como psicóloga y persona altamente sensible, y con una mirada de intervención integradora basada en apego y trauma. De manera que encontremos las fortalezas que llevas dentro de ti y aprendas a transitar con mayor seguridad y confianza los retos que supone ser persona altamente sensible, en este mundo estresante y acelerado en el que vivimos hoy en día.

Acércate a ti y muéstrate conscientemente para que puedas apreciar toda la magnitud de tu alta sensibilidad.

¿Cómo lo haremos?

Dando orden a tu propia historia, y entendiendo como le trauma puede haber generado desregulación de tu sistema nervioso, conociendo su funcionamiento, para saber cómo acompañarlo hacia el camino de la calma y la regulación, sanando patrones relacionales disfuncionales que pueden estar acompañándote y no permitiendo que vivas tu alta sensibilidad en plenitud, aprendiendo a conocerte de manera profunda, integrando a todas tus partes, para vivir desde tu esencia, con el fin de que sepas acompañarte con mirada compasiva en el autocuidado, según tus necesidades del momento.

“Las personas altamente sensibles sufren más, pero también aman más, sueñan más, experimentan horizontes más profundos y gozo. Cuando eres sensible, estás vivo en todo el sentido de la palabra en un mundo salvajemente hermoso. La sensibilidad es tu fuerza. Sigue sumergiéndote en la luz y extendiéndola a otros”.  Victoria Erickson

Alta sensibilidad